martes, 28 de enero de 2014

Vida en Puebla (7/12): Sorpresas que da la vida

Una cosa curiosa que me ha sucedido ya tres veces, es  que cuando pienso que estoy acabado, que ya hice en la vida lo que tenía que hacer,  viene la mejor parte. La primera vez fue cuando era yo empleado de una cervecería en el departamento de capacitación. Tenía dos hijas recién nacidas. Mi futuro era seguir ahí, tal vez cambiarme a otra empresa semejante y quedarme como eterno pasante, aunque en el trabajo me dijeran Licenciado. Pero un día alguien que había sido mi maestro estaba buscando psicólogos jóvenes para abrir una nueva escuela universitaria. Yo me le aparecí y me contrató de inmediato. De la noche a la mañana tuve lo que siempre quise: trabajar en la academia y alejarme del ambiente empresarial.
La segunda vez fue en Morelia, en donde me sentía como esos boxeadores viejos que después de sus años de gloria andan en las plazas de los pueblos presentándose a cambio de una cama y una cena. En ese momento fundamos, junto con varios amigos, la preparatoria Liceo Michoacano. Fue un logro estupendo que abandonamos con gran pesar.
La tercera vez fue en Puebla, en la Universidad Iberoamericana. Cuando los directores terminan su periodo y se hacen viejos, como fue mi caso, lo mejor es refugiarse en algún lugar lejos de lo que fue su área de influencia. Yo fui a dar al área de capacitación. El trabajo consistía en organizar cursos para las empresas y para el público. En cierto modo regresé al ambiente empresarial y a las ventas. Un día, el rector me pidió organizar algo para la educación de los adultos mayores. El resultado fue el Programa Universitario para Adultos Mayores, que consistió en un diplomado de tres años de duración. Cualquiera podía ingresar si cumplía el requisito de haber cumplido sesenta años. Me quedé sorprendido por la cantidad de mujeres, las muchachas y las niñas de mis tiempos, que  se inscribieron porque siempre habían anhelado asistir a la universidad y no tuvieron la opción.

Ahora que estoy jubilado, no pierdo la esperanza de que me suceda por cuarta vez; que aparezca un proyecto nuevo que le de un giro inesperado a mi vida.

1 comentario:

  1. Texto sencillo, bonito, agradable.
    Me gusta.
    LZE

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