jueves, 1 de mayo de 2014

Nota disonante sobre los Doce cuentos peregrinos de García Márquez

El anuncio de la muerte de Gabriel García Márquez me sorprendió leyendo sus Doce Cuentos Peregrinos. Me había propuesto leerlos, junto con sus memorias Vivir para contarla, en un intento de aprender sus técnicas narrativas; quiero descubrir la carpintería de GGM para aplicarla a mi propio trabajo de narrador aficionado.
Confirmo mi juicio: me gusta mucho más GGM como narrador y cronista, que como novelista y cuentista. Los Doce Cuentos Peregrinos son, casi todos, decepcionantes como cuentos aunque estupendos como narraciones. Las excepciones son:
- Buen viaje, señor presidente que inicia el libro y es extraordinario en su trama, en su composición y en su técnica narrativa. Contiene un verdadero hallazgo de GGM que no se encuentra en los otros cuentos: en ciertos pasajes, uno de los personajes, Lázara, parece interactuar con el narrador. Lo contradice o complementa lo que acaba de decir. Un estupendo recurso para los aprendices de escritor.
- "Sólo vine a hablar por teléfono" es el otro cuento digno de leerse. La trama es realista. El personaje sortea sus desgracias y sobrevive al episodio central, que es su internamiento accidental en un hospital psiquiátrico.

Tres de los cuentos son pérdida de tiempo para el lector. Sólo se sostienen por la maestría narrativa de GGM, lo que hay que aprenderle.
-La tramontana. Uno tiene la impresión de que el reportero GGM quiere describirnos la tramontana catalana y el cuentista GGM se apodera del tema. El resultado es un mal cuento y un reportaje incompleto.
-La luz es como el agua. Imposible entender lo que quiso contar GGM en esta historia. Las fantasías desbordadas de las selvas sudamericanas son increíbles en un piso madrileño.
-El avión de la bella durmiente. Una historia en la que no pasa nada. Ni siquiera encontramos buenas descripciones de las ciudades europeas incluidas en casi todos los otros cuentos del libro.

Podría salvarse El rastro de tu sangre en la nieve por la descripción del viaje de Madrid a París y la mofa poco disimulada del carácter francés. Pero para que la historia sea creíble se requiere que el personaje sea mucho más tonto de lo que es. Tampoco es creíble que alguien se muera en un hospital como consecuencia de un pincharse un dedo con la espina de una flor.  En esta historia, GGM muestra su gran habilidad para manejar y jugar con el tiempo de los acontecimientos. Puede ir hacia el pasado y hacía el futuro en un cambio de párrafo. Otro tema de estudio para el aprendiz.

El resto de los cuentos tienen valor como ejemplos de buena técnica narrativa. No como historias que nos revelen algo acerca de la naturaleza humana.