jueves, 31 de marzo de 2011

Diputados y senadores

Presumen de haber logrado avances hacia un acuerdo. Pero su trabajo no es lograr acuerdos; su trabajo es legislar, con o sin acuerdos. ¡Bonito trabajo! Discutir para tratar de ponerse de acuerdo, que según ellos es lo que el país les pide. La mesa de café eterna al servicio de la patria. Y así, se ponen de acuerdo en que es necesario seguir dialogando. O se ponen de acuerdo en que nadie va a interrumpir al otro mientras está hablando. O en que tú me apoyas en esta y yo te apoyo en la otra. ¡Qué civilizados!
Cuando algún partido aprueba una ley sin que todos estén de acuerdo, usan el nuevo verbo de 'mayoritear'. Cuando algún legislador (así se llaman tradicionalmente, no tiene que ver con su función real) vota diferente a su coordinador 'de bancada'  entonces lo tachan de traidor. ¡Traidor! Aquí no se vale tener criterio propio ni pensar por su cuenta, no es posible ni deseable. La única razón del voto desobediente es la traición como Judas ¿por cuántas monedas?
Antes se llamaban diputados levantadedos porque aprobaban todo lo que proponía el presidente-jefe. Hoy se llama traidores a los que no levantan el dedo cuando lo dice su coordinador-jefe.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Duro de oír 03

"El silencio no existe, el silencio es un zumbido" recuerdo haber pensado siendo niño mientras estaba en uno de los cuartos más alejados de la casa. No se oía ningún ruido exterior y entonces yo podía percibir un débil zumbido como el que se escucha después de un cohete que estalla cerca. El asunto nunca me preocupó mayormente.
Muchos años después, como alumno de maestría en una clase en la que se hablaba de la percepción auditiva le comenté al maestro que yo oía un zumbido permanente. 'Eso puede ser tinnitus, que te revise un otorrino'. El asunto siguió sin importarme.
Otros quince años después tomé un antibiótico para una infección estomacal que me tenía tirado y adolorido en la cama. Me curé pero el viejo zumbido se volvió muy fuerte, más en el oído derecho que en el izquierdo. Es el tinnitus que me acompaña desde entonces permanentemente, día y noche, 24*7.
Hay muchas variedades de tinnitus: unas personas oyen cristales que se rompen, otras oyen un tictac de reloj, otras, como yo, un zumbido como de chorro de gas que se escapa de una tubería.
Según me parece, los médicos no saben dónde se genera este sonido: en el oído interno o en la corteza cerebral auditiva. Parece ser que hay casos en que el tinnitus persiste aunque le hayan cortado a la persona el nervio auditivo dejándola totalmente sorda.
¿Qué hacer? aparentemente no hay remedio fuera de algunas estimulaciones que un médico español anuncia en internet  y medicamentos que pueden o no funcionar pero que no pasan las pruebas experimentales rigurosas.
El consejo que dan los especialistas es decepcionante: 'no le haga caso, no se preocupe, no se afane'. El consejo sí funciona aceptablemente. Puede uno olvidarse del zumbido, pero basta pensar en él para que aparezca a todo volumen. Es fácil entender que si tiene uno la angustia constante por el zumbido, nunca dejará de oírlo.

lunes, 28 de marzo de 2011

Sombrero Musical

Se trata de un receptor FM cuya salida de audífono está conectada a una bobina que produce una radiación magnética que puede captarse mediante un dispositivo que traen, no todos, los auxiliares auditivos. Normalmente la bobina se usaría alrededor del cuello pero el sombrero asegura que la bobina esté cerca de los auxiliares. Así puede oírse sin interferencia y sin perder calidad de sonido las estaciones FM.
Como en Puebla la radio privada es insoportable tengo mi propia transmisora de FM que conecto a radio en internet.
Podría usar unos audífonos normales pero resultan demasiado incómodos usados conjuntamente con los auxiliares.

Duro de oír 02

Sucede una cosa curiosa con la pérdida auditiva parcial. Cuando escuchas una narración, captas bien unas palabras y otras no, pero no es al azar.  Lo más obvio se capta más fácilmente que lo más novedoso. En cierto modo, uno va reconstruyendo lo escuchado y encontrándole sentido basándose sobre todo en redundancia del discurso. Me parece que toda la gente hace esto, no sólo los medio sordos. Entonces las palabras más difíciles de reconstruir son las menos redundantes, las menos previsibles: los nombres propios, las palabras que tienen más información.  Al oír las noticias se puede escuchar algo así como: "El día de ayer en el poblado de [*], sucedió un [*]. Todo esto lo declaró el señor [*] quien es una autoridad local."  Se pierde uno de los más importante. Cuando pide uno que le repitan la narración sucede algo así como "Que ayer hubo un [*] en [*]".
Es preferible no enterarse que volver a preguntar.
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Los dos enemigos del sordo son el ruido y la distancia de la fuente sonora. Del ruido ya dije que mientras peor es la perdida auditiva, más separación tiene que haber entre el nivel del ruido y el de la señal.
La distancia afecta porque la calidad del sonido se pierde al aumentar la distancia, pero no de forma pareja. Los sonidos graves se degradan menos que  los agudos. Estar lejos de una bocina hace que no se entienda lo que dicen, y esto no se remedia subiendo el volumen. Lo mismo sucede al escuchar a una persona que  nos grita desde lejos: lo único que se escucha son las vocales.
Lo más difícil de entender, para mi, son esos programas de TV en los que una voz en off traduce al español mientras la voz original en inglés se escucha junto con la música o cualquier otro sonido original. La voz y el sonido original se vuelven ruido y la distancia entre la tv y yo hace que  se pierda la calidad de la voz en español. El remedio es usar unos audífonos que anulan la distancia y le dan más claridad a los agudos.

domingo, 27 de marzo de 2011

Duro de oír 01

Uso dos auxiliares auditivos sin los cuales me siento perdido. La primera vez que un otorrino me insinuó que quizá me conviniera usarlos salí muy enojado. Pero las experiencias de pedir a los estudiantes que repitan su pregunta tres o cuatro veces, fingir que ya entendí y contestar cualquier vaguedad que a veces provocaba risa me convencieron de probar un auxiliar. No son la solución, pero algo ayudan.
A quienes tienen sus oídos sanos les resulta difícil entender la pérdida auditiva. Creen que con elevar la voz o subir el volumen se remedia. Pero es como pensar que un miope verá bien si le aumentan la iluminación. Si ese miope tiene además ceguera selectiva a varios colores su problema visual se empezará a parecer a la pérdida auditiva 'normal' como la mía.
"Oigo, pero no entiendo" dice acertadamente un anuncio de aparatos auditivos para describir el padecimiento.
Yo oigo bien los graves, pero no los agudos. En un piano oigo bien las teclas de la izquierda pero no las de la derecha. En términos de audición de lenguaje esto significa que oigo mejor las voces masculinas que las femeninas y oigo mejor  las vocales que las consonantes. No distingo entre S y F, entre P, K y T, entre L y R, entre B, P y D, entre G y K, etc. Muchas veces tengo que adivinar lo que están diciendo, y a veces fallo. Si alguien me dice la palabra 'agudos' oigo a*u*o y tengo que inferir por el contexto. Por eso, cuando me hablan sin estar prevenido 'Oigo, pero no entiendo'.
Cuando me gritan, lo que gritan son  las vocales y sigo sin entender.  Además, los gritos provocan, no en todos los hipoacúsicos pero en mi sí, un fenómeno que se llama (inadecuadamente) 'reclutamiento'. En pocas palabras, los gritos y los sonidos fuertes me espantan, me provocan casi dolor, hacen que me encoja.
Interpretar o adivinar correctamente lo que te están diciendo depende de qué tanta diferencia hay entre lo que los ingenieros de comunicaciones llaman señal y ruido. La gente con buen oído distingue la señal aunque ésta apenas sobresalga del ruido. Para que yo entienda, la señal tiene que estar muy por encima del ruido. En un antro con la música a todo volumen, casi nadie puede platicar porque el ruido (la música) es tan o más fuerte que la señal (la conversación). Para mi, una televisión prendida o un grupo de personas hablando es el equivalente funcional de la música del antro; es ruido suficiente para que no distinga yo la señal. Aun el ruido que producen mis mandíbulas al masticar, me impide entender lo que me dicen. Por eso rehuyo ir a fiestas y por eso me canso pronto de las conversaciones colectivas en las que hablan varios al mismo tiempo.

sábado, 26 de marzo de 2011

La vejez 01

El tema de la vejez me suscita muchas reflexiones, por eso a esta entrada le puse el número 01.
No acabo de entender la vejez, quizá porque no acabo de ser viejo o porque no tengo una buena perspectiva. Según una clasificación medio chafa, si tienes 60 o 70 eres viejo-joven, si tienes 80 o 90 eres viejo-viejo. Yo tengo 63.
La vejez es una edad en años cumplidos pero también es un estado de ánimo y una manera de pensar y entender el mundo.
En medio de una junta en la que se discute cómo arreglar el mundo el viejo piensa 'todo esto vale gorro' .
El estado de ánimo viejo no quiere novedades ni salir de su rutina.
El modo de pensar del viejo es pesimista, desencantado. No necesariamente amargado.
No es bueno encargar a los viejos de proyectos en los que se requiere optimismo e ilusiones. Pero sí se les puede encargar proyectos en los que se requiere realismo y trabajo duro.

No debería ser

pero sí es peligroso expresar las propias ideas. Especialmente las religiosas y las políticas. Recientemente alguien me reclamó no haber estado en la misa por mi hermano recién muerto. Entre risas me dijo "pues qué, eres ateo o qué" como llegando al extremo de lo increíble. Me reí también pero no me pareció prudente decir la verdad.

Objetivo de este blog

La idea que me mueve a crear este blog es poner mis reflexiones por escrito sin preocuparme mucho por quién las lee. Claro que me gustaría tener lectores e interlocutores pero escribiré sin pensar mucho en ellos.
En cierto modo será un ejercicio autista porque tengo la impresión de que muy pocas personas coincidirán conmigo. Mis opiniones pueden resultar incómodas y aun ganarme enemigos. Pero me cansé de vivir como contrabandista ocultando lo que realmente pienso de muchas cosas. Me cansé también de intentar convencer a otros, de hacerles ver 'errores' de su pensamiento, de quedarme callado pensando mal de quienes hablan.
Me resulta difícil encontrar interlocutores con quien pueda platicar largo y a gusto. Sí los hay y los aprecio muchísimo, pero todos andamos muy ocupados.
Así, este blog servirá también como higiene mental. Espero escribir tan libremente como pienso.