sábado, 26 de marzo de 2011

No debería ser

pero sí es peligroso expresar las propias ideas. Especialmente las religiosas y las políticas. Recientemente alguien me reclamó no haber estado en la misa por mi hermano recién muerto. Entre risas me dijo "pues qué, eres ateo o qué" como llegando al extremo de lo increíble. Me reí también pero no me pareció prudente decir la verdad.

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