lunes, 28 de marzo de 2011

Duro de oír 02

Sucede una cosa curiosa con la pérdida auditiva parcial. Cuando escuchas una narración, captas bien unas palabras y otras no, pero no es al azar.  Lo más obvio se capta más fácilmente que lo más novedoso. En cierto modo, uno va reconstruyendo lo escuchado y encontrándole sentido basándose sobre todo en redundancia del discurso. Me parece que toda la gente hace esto, no sólo los medio sordos. Entonces las palabras más difíciles de reconstruir son las menos redundantes, las menos previsibles: los nombres propios, las palabras que tienen más información.  Al oír las noticias se puede escuchar algo así como: "El día de ayer en el poblado de [*], sucedió un [*]. Todo esto lo declaró el señor [*] quien es una autoridad local."  Se pierde uno de los más importante. Cuando pide uno que le repitan la narración sucede algo así como "Que ayer hubo un [*] en [*]".
Es preferible no enterarse que volver a preguntar.
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Los dos enemigos del sordo son el ruido y la distancia de la fuente sonora. Del ruido ya dije que mientras peor es la perdida auditiva, más separación tiene que haber entre el nivel del ruido y el de la señal.
La distancia afecta porque la calidad del sonido se pierde al aumentar la distancia, pero no de forma pareja. Los sonidos graves se degradan menos que  los agudos. Estar lejos de una bocina hace que no se entienda lo que dicen, y esto no se remedia subiendo el volumen. Lo mismo sucede al escuchar a una persona que  nos grita desde lejos: lo único que se escucha son las vocales.
Lo más difícil de entender, para mi, son esos programas de TV en los que una voz en off traduce al español mientras la voz original en inglés se escucha junto con la música o cualquier otro sonido original. La voz y el sonido original se vuelven ruido y la distancia entre la tv y yo hace que  se pierda la calidad de la voz en español. El remedio es usar unos audífonos que anulan la distancia y le dan más claridad a los agudos.

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