miércoles, 28 de diciembre de 2016

SOBRE LA INFORMACIÓN ABUNDANTE

La información sobre lo que pasa alrededor es tan importante para sobrevivir como la comida.  Para el habitante de las savanas, la información que le daban sus sentidos y sus compañeros resultaba vital. Hay un jabalí adelante, se oye un rugido de león, etc. era información que le ayudaba a saber qué hacer. Para el habitante de las aldeas medievales, la información sobre quién iba y venía, qué quería el señor o el rey lo orientaba en su actividad. Esa es la principal función de la información, aun en nuestros días: permitirnos actuar de manera eficaz; ahorrar esfuerzo, evitar errores.

Como la comida, la información siempre fue escasa y mientras más tuvieramos, mejor. Aunque ya nadie necesite información para poder comer y reproducirse, la información es útil aunque sea para tener de qué hablar con nuestros amigos, clientes, conocidos, etc. Por eso, hasta no hace mucho las personas 'bien informadas' leían el diario todas las mañanas. Por eso los especialistas leen libros sobre su tema, para saber qué hacer en su trabajo y saber qué decir en su actividad social.

Como la comida, la información es super abundante en nuestros días internéticos. No tenemos llenadero ni mecanismo de saciedad efectivo para ninguna de las dos. Por eso podemos pasar todo el dia revisando twitter y facebook. Toda esa información flotante, no buscada ¿nos ayuda a comportarnos de manera más eficaz? En cierto modo, sí. Nos da temas de conversación, nos permite dar opiniones 'informadas', nos facilita interactuar socialmente con otros y tal vez lograr alguna conquista.

Así como la comida sin medida produce obesidad ¿qué sucede con la adquisición excesiva de información? Quizá lo que ya está sucediendo: la incapacidad de distinguir lo importante de lo trivial, lo valioso de lo inútil, lo verdadero de lo falso.

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